Hablamos mucho del sueño y la alimentación de los niños, pero pocas veces hablamos de cómo estamos las mamás en medio de todo esto. La crianza en los primeros años exige una disponibilidad casi constante, y es normal llegar a sentirse agotada, sin espacio para una misma.
Algo que repito seguido en mis asesorías: no puedes sostener a tu familia desde un lugar vacío. Cuidar tu propio descanso, tus tiempos y tu red de apoyo no es egoísmo, es parte de la base para poder acompañar a tus hijos con paciencia.
Pequeños cambios ayudan más de lo que parece: pedir ayuda concreta en lugar de esperar a que alguien la ofrezca, soltar la exigencia de hacerlo todo perfecto, y recordar que un mal día no define tu manera de ser mamá. La crianza no es una carrera de resistencia en soledad — está bien apoyarte en otras personas, ya sea familia, pareja o una comunidad de mamás que entienda por lo que estás pasando.
Si sientes que necesitas una mano en el proceso, ya sea para el sueño, la alimentación o simplemente para ordenar la rutina familiar, no dudes en escribirme. Acompañar a otras familias en este camino es, precisamente, a lo que me dedico.
